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El Westhoek

Vistas infinitas, colinas suaves, pólderes llanos y una serenidad espectacular. Lo que una vez fue el escenario de la Gran Guerra, ahora es una extensa tierra serena y tranquila, donde el disfrute no tiene fin. Esta región verde se repliega en la frontera francesa y la costa occidental. Descubrirá un montón de pueblecitos pintorescos, historias emocionantes y testigos silenciosos de la Primera Guerra Mundial, y también albergues sobrios y restaurantes encantadores en los rincones más idílicos, muy lejos del mundanal ruido. Fantástico para disfrutar paseando o montando en bici. Y venga de donde venga, se le recibirá con una generosa sonrisa del Westhoek. La cosa es poder disfrutar de un delicioso picon, el sabroso licor de la frontera.

Hay varias excursiones desde Brujas hasta la esquina occidental de Bélgica.

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